Por: Patricia Ancira Berny

A pesar de que el desarrollo de virtudes en la vida práctica no sea algo que despierte mucho interés, difícilmente alguien cambiaría paciencia por impaciencia, tolerancia por intolerancia, humildad por arrogancia, etc.

No hay una persona siquiera a la que no le gustaría mejorar su condición de vida.  La existencia, no es la problemática, es tan sólo una serie de situaciones que necesitan resolverse con los métodos correctos y con fuerza de voluntad.  La misma vida que antes causaba tanta angustia se puede convertir en una gran fuente de satisfacción.
Las virtudes hacen más simple a la vida.  Es más fácil amar que odiar y ser genuino a ser falso.  Es más lógico actuar de acuerdo con tu propia naturaleza intrínseca de paz que actuar contra ella.
Si alguno de ustedes ha manejado alguna vez en un auto sin amortiguadores en una calle llena de baches, sabe que no es muy cómodo que digamos.  De la misma manera, con más virtudes, andamos mejor por la calle de la vida.  Aunque haya baches y obstáculos, su efecto es minimizado.


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